La COP 21 o la irracionalidad capitalista

La COP 21 o la irracionalidad capitalista

MFAEB

¿Cómo es posible que personas que han estado en el mismo lugar, han escuchado las mismas palabras opinen de diferente forma?

Estoy de acuerdo que cada uno va a mirar el tema como si de un prisma se tratare. Unos a su favor, por los intereses que tengan con ciertas situaciones o personas. Otros con intereses opuestos, pero escuchando lo mismo.

Lo importante es que lo que se sobreentiende es que son promesas que quizás se cumplan o quizás no se cumplan nunca.

Mientras, el pueblo sigue esperanzado, con su vida normal, preocupado más por su forma de pensar y de sentir la vida, que de ver la realidad tal y como es.

Miremos la historia hacia atrás. El diluvio tal vez pasó hace ya 3 mil 500 años, por lo tanto podría repetirse dentro de 500 años. Si fuere así, ¿por qué preocuparse de nada?

Pero, si me confundiere y en vez de 500 años, tan solo nos quedan 500 meses. Menos aún, 500 días.

Yo ya he cumplido, lo he intentado por todos los medios que me han permitido, pero ustedes no han querido, han preferido seguir a las personas que no tenían que seguir, desde ahora si tienen 500 años o si tienen 500 meses o si tienen 500 días, son suyos. Aprovéchenlos, pues no tendrán más tiempo.

Ya es hora de retirarme a descansar.

La COP 21 o la irracionalidad capitalista

La COP 21 o la irracionalidad capitalista

Carlos Figueroa Ibarra

Los medios de comunicación en el mundo, han destacado como un hecho altamente positivo el acuerdo climático recientemente logrado en París por la comunidad internacional, en el contexto de la XXI Conferencia sobre Cambio Climático llamada también 21 Conferencia de las Partes (COP 21). Dada la irracionalidad capitalista que ha imperado en el planeta sobre el tema del calentamiento global, en efecto es muy bueno que dicha conferencia haya aceptado que la humanidad está en peligro por el cambio climático. Que se acepte que el planeta ha aumentado 1 grado su temperatura en relación a la que existía antes de la revolución industrial. Que se busque limitar el calentamiento global a 1.5 grados antes de que termine el siglo XXI. Que se pida a los países emisores de dióxido de carbono informes periódicos de las acciones que estarán haciendo para reducirlas. Que se destinen 100 mil millones de dólares (10% de lo necesario) para las distintas medidas que se deben realizar para frenar el mencionado calentamiento global.
Pero hay que destacar que el Acuerdo de París tiene una profunda limitación. Es solamente un Acuerdo, no un Tratado. Esto significa que no tiene efectos vinculantes, por lo que lo acordado que hoy es celebrado, dependerá de la buena voluntad de las partes. Por ello mismo una sola palabra incluida en el borrador final de dicho acuerdo por poco lo hizo naufragar. En el artículo 4 sobre las obligaciones en el recorte de gases invernadero por los firmantes se decía que las partes “deberán” adoptar metas absolutas de reducción de emisiones de dióxido de carbono para el conjunto de la economía y que “deberá” preparar, comunicar y mantener sus planes de recorte de tales emisiones. Siendo rehén de la ultraderecha republicana, el gobierno estadounidense se sintió aliviado cuando la palabra “deberá” fue cambiada por “debería”. El cambio de palabra convierte al Acuerdo de París de algo mandatorio a algo hipotético. El principal contaminador del mundo, Estados Unidos de América, con este acuerdo hará lo que quiera hacer el presidente en turno y si éste es republicano, el destino de miles de millones de personas será sombrío. Lo angustioso del caso es que como ha escrito Roberto Savio recientemente, será prácticamente imposible limitar a 1.5 grados el calentamiento. Un aumento de 1.5 grados a fin de siglo de siglo dejaría hundidos debajo del mar a 137 millones de personas, 2 grados lo haría con 280 millones. ¿Qué sucederá con la humanidad si como se estima lo que realmente sucederá con este Acuerdo es que la temperatura subirá a 3.7 grados?

La racionalidad capitalista que es la búsqueda de la máxima ganancia, se convierte en una irracionalidad para la humanidad. La ultraderecha republicana ha repetido un argumento que es compartido por las ultraderechas del mundo: el calentamiento global es un mito. Y todo lo que se dice sobre esto, es una conspiración contra la economía estadounidense.

Literalmente el capitalismo mundial nos está diciendo con su negación del calentamiento global: “después de mí el diluvio”.

Tendencias científicas: COP21 – una acogida tibia entre la comunidad científica

http://cordis.europa.eu/news/rcn/124508_es.html

Unos 195 países firmaron el acuerdo sobre el clima en COP21. Juntos intentarán limitar el aumento de la temperatura mundial a un nivel «muy por debajo» de los 2° C, si bien de forma voluntaria y sin la presión de objetivos vinculantes. La comunidad científica muestra posturas encontradas sobre el resultado de estas negociaciones, y hay voces que afirman que es un «engaño», mientras que otras se decantan por calificarlo de «un buen punto de partida».

Dos semanas de intensas negociaciones no han bastado para derribar por completo las barreras económicas y políticas habituales en las conversaciones sobre el clima de los últimos quince años. Es cierto que se ha alcanzado un acuerdo, pero su significado está abierto a interpretaciones.

No obstante, lograr que 195 países acuerden frenar el calentamiento global es sin duda un gran éxito. No fue hasta el final de la conferencia cuando las opiniones convergieron por fin, pero hasta ese momento, y en vista de los antecedentes, cabía la posibilidad de que los asistentes volviesen con las manos vacías.

Aun así, resulta complicado no poner en tela de juicio el valor de un acuerdo sin objetivos vinculantes, máxime cuando estos objetivos se habían planteado desde antes del inicio de las negociaciones de COP21 como una condición indispensable para abordar el cambio climático.

Tal y como expresó el profesor James Hansen, excientífico de la NASA y considerado por muchos como «el pionero del cambio climático», tras la confirmación del acuerdo: «No hay acción, solo promesas. Mientras los combustibles fósiles sean los más baratos, se van a seguir quemando». La sugerencia más destacada de Hansen, consistente en una tasa de 15 dólares estadounidenses (13,7 euros) por cada tonelada de carbono emitida, se desestimó.

Otros científicos como Kevin Anderson, director adjunto del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático, en Manchester, llegó a afirmar lo siguiente: «Para los pobres del mundo, especialmente en el hemisferio sur, el texto actual es entre peligroso y mortal ».

Pero esta interpretación no la comparte toda la comunidad científica. Jean-Pierre Gattuso, profesor investigador del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de Francia y de la Universidad de París, afirmó que la inclusión en el acuerdo del objetivo de los 1,5 grados Celsius ha sido una victoria inesperada para el planeta. Corinne Le Quéré, directora del citado Centro Tyndall, añadió incluso que los tres elementos necesarios para combatir el cambio climático se encuentran «de una forma u otra» en el acuerdo: mantener el calentamiento inferior a dos grados, abandonar los combustibles fósiles y revisar la contribución de cada país cada lustro para fijar medidas más rigurosas.

Pero incluso los científicos más optimistas advierten que el acuerdo de COP21 no se puede considerar más que el primer paso de un camino plagado de obstáculos. «Para limitar el calentamiento por debajo de 1,5° C, no disponemos de escenarios que apunten que podemos retrasar la acción hasta 2020 o más allá», declaró Joeri Rogelj, del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA, Austria) y autor de uno de los pocos estudios científicos dedicados a analizar el escenario de un calentamiento de 1,5° C. «Necesitamos un máximo global de emisiones para 2020 si queremos limitar el calentamiento a 1,5° C. Rebasar ese tope obligaría a desarrollar la capacidad de extraer carbono de la atmósfera a una escala masiva. Se necesitan medidas urgentes para protegerse contra los riesgos».

Queda por ver si la presión de otros países tendrá mayor eficacia —en cuanto a incitar a esa acción— que la fijación de objetivos vinculantes, como pedían algunos mandatarios presentes en la conferencia.

Fuente: Basado en noticias aparecidas en medios.