COP21, ¿y ahora, qué?

COP21, ¿y ahora, qué?

MFAEB

Bueno, ya no soy yo el que lo pregunta o que con las palabras solo no se soluciona nada.

No voy a hacer más comentarios, no merece la pena darles más conocimientos.

COP21, ¿y ahora, qué?

Ecologistas, instituciones, periodistas y sindicatos debaten sobre las medidas que se deberían tomar tras el acuerdo de la Cumbre del Clima de París (COP21).

11 marzo 2016

00:42

Dani Cabezas

redaccion@lamarea.com

http://www.lamarea.com/2016/03/11/cop21-y-ahora-que/

“La COP21 de París fue a la vez un milagro, un desastre y un posible punto de inflexión”. Florent Marcellesi, portavoz de EQUO en el Parlamento Europeo, fue el encargado de inaugurar este jueves el debate ¿Qué hay después de COP21?, que contó con la presencia de varias personalidades de distintos ámbitos.

“Fue un milagro porque se consiguió llegar a un punto en común a pesar de los intereses encontrados; un desastre en comparación con lo que debería haber sido, ya que a nivel científico estamos lejísimos de lo que necesitamos; y un posible punto de inflexión porque hemos ganado legitimidad planetaria en torno al cambio climático. Las palabras no son suficientes, pero sin ellas no podemos pasar a los hechos”.

Para Javier Gregori, periodista de la Cadena Ser especializado en medio ambiente, lo ocurrido en París ejemplifica a la perfección la ineficacia de los gobernantes. “Es duro ver que los 180 hombres y mujeres más poderosos del planeta son capaces de llevarnos al desastre”, apuntó Gregori. Y lanzó un dato inquietante: “el pasado 3 de marzo, meteorólogos estadounidenses alertaron de que el compromiso de los 2 grados que se fijaron en la COP21 como la línea roja que no se puede rebasar ya han sido superados en el hemisferio norte”.

Entre las posibles medidas que toca poner encima de la mesa, se habló del importante papel de las ciudades en el cambio climático, en cuya necesidad de un “cambio de modelo” hizo hincapié Inés Sabanés, concejala de Medio Ambiente y Movilidad en el Ayuntamiento de Madrid. Luis Morales Carballo, de Greenbiz, argumentó que “no es posible un nuevo modelo energético sin un nuevo modelo social”. Por su parte, Carlos Martínez Camarero, de CCOO, incidió en la necesidad de “un compromiso político para combatir el cambio climático que tenga un impulso legislativo. Una transición energética hacia las renovables al ejemplo de Dinamarca que se haga contando con los trabajadores”.

“Cuando hablamos de que queremos desarmonizar la sociedad para 2050 no hay que olvidar que hay millones de personas que no tienen acceso a la energía”, recordó Sagrario Monedero, de Inspiraction. “Por eso hay que desarrollar el concepto de justicia climática: esta crisis la está padeciendo la gente que menos ha contribuido a crearla”. Monedero también recordó que es necesario otorgar un “enfoque de género” en la lucha contra el cambio climático. Y recordó uno de los lemas de las activistas de la COP21: “Nada sobre nosotras sin nosotras”.

Explotación continua de los recursos

“La reflexión es previa a la acción”, intervino Mariano González Tejada, de Greenpeace. “Y hemos de reflexionar sobre qué es el cambio climático: un proceso continuo y complejo que responde a un sistema económico basado en la explotación continua de los recursos, vivos y no vivos, y que ha traspasado las posibilidades del planeta”. González Tejada recordó que antes de la guerra de Siria se produjo en el país la peor sequía desde que se tienen registros, lo que motivó un éxodo masivo a las ciudades que, a la postre, aumentó las tensiones sociales. “No fue el detonante de la guerra, pero sin duda jugó un papel importante. Y nos lleva a preguntarnos: ¿Qué pasará en el futuro si se producen las grandes migraciones que predicen los expertos por culpa del cambio climático?”.

Respecto a qué hacer, los ponentes pusieron énfasis en la urgencia de un cambio de hábitos. Andrea Deodato, impulsora de Hacia Otro Consumo, llamó a que “en nuestra faceta de consumidores, colaboremos a que esas emisiones disminuyan”. “Una economía más local es una economía más humana”. Por su parte, González Tejada llamó a “replantearse el consumo de carne”, una de las industrias responsables de la mayor cantidad de emisiones.

Reflexión universitaria

Ayer escribía o hacía mención a los Diplomados.

Tengo que rectificar y lo voy a hacer con egoísmo personal, puesto que yo soy diplomado y no con un diploma, sino con varios.

Diré; aunque no les guste a muchos, que muchos sean los que desconfiamos de los Universitarios, de la rama que sea. Se ha prostituido tanto la Universidad que lo que ha fomentado es que cuando se ve un título universitario, pensemos que es un título comprado.

Un universitario profesor, un día hablando de la educación que se imparte en las universidades me dijo: “En la Universidad no enseñamos educación, la educación, cada uno la tiene que aprender en su casa”.

Por lo tanto, los maleducados universitarios, son mal educados desde su casa, los prepotentes, arrogantes y orgullosos universitarios que actúan de esa forma, son así desde su casa, desde la creencia de que al ser universitarios ya son mucho más que nada, no desde la universidad, no desde el intelecto universitario.

Por lo tanto, los títulos universitarios que se compran, los compran los millonarios. Los pobres, mingas van a poder comprar ningún título universitario. Bueno, al parecer en Cuba por ciento cincuenta dólares, puedes comprar el título y supongo que hasta la certificación de asistencias a clase.

¿Saben lo que no comprarán nunca?

Mi dignidad, mi personalidad, mi intelecto, mi raciocinio.

Cuando estoy errado y se me demuestra, doy mi brazo a torcer y reconozco mi error. ¡Claro! Yo soy inculto, ustedes son Ingenieros Universitarios y no pueden hacer eso.

Ustedes le pueden dar la vuelta a mi sistema. Buscar la manera de copiarlo y quedarse tan tranquilos.

¡Pues bien! Háganlo. Yo los miraré pávido, lleno de ira y ustedes ante eso, podrán decir muchas cosas de mi persona. No van a decir nada, porque su prepotencia les impide rebajarse y contestar a una mierda como yo.

Su orgullo les impide doblarse para atarse los cordones de los zapatos. ¡Miren ustedes que mi orgullo también me impide lo mismo! “Yo no me arrodillo, ni me doblo ante nadie, ni para atarme los cordones de los zapatos. Por eso compro zapatos sin cordones.”

Personalmente y posiblemente que sea por mi nacimiento en el País Vasco, por mi entorno de amistades o de mi formación académica. Lo que sí es, es que lo que no sé, lo aprendo; lo que no tengo y quiero, lo consigo y lo que no quiero, lo repudio.

Por su prepotencia, estamos perdiendo tiempo para solucionar el problema que se avecina, al ponerse ustedes de esa forma, yo me pongo de la misma forma y manera. Prefiero ver cómo el cambio climático hace su trabajo, que darles a ustedes nada gratis. No les doy ni el saludo gratis.

Es de necios no reconocer lo que se ve y lo que todo el mundo puede ver es que la naturaleza, por el motivo o las circunstancias que fueren, la naturaleza está cambiando.

Temperaturas extremas, inundaciones inhabituales, terremotos extremos, intensidades de vientos inusuales. Todo este conjunto de situaciones son palpables y ustedes solo hablan y hablan, crean planes que ni ponen en marcha, hacen promesas que difícilmente van a cumplir, no pinta nada bien la situación para muchas familias que por su condición económica tienen que vivir en zonas con alto riesgo climático. Ustedes solo piensan en ustedes mismos, no piensan ni en sus descendientes, ¿cómo podemos creerles entonces?

Para beneficiarse ustedes, eliminan todo lo que les estorba, costa, bosques, valles, fauna marina, fauna terrestre, fauna aérea; todo eso no les dan ganancias.

No tienen ni valores de honor, sinceridad, ética, ni moral. Solo manipulan, engañan y el resto claudica.

Hoy en día, ustedes resaltan que la clase baja no tiene valores, que no respetan sus propiedades, pero, ¿qué valores tienen ustedes, que respeto tienen ustedes por los que creen inferiores?

Cuando son tratados de la misma forma que ustedes tratan al resto, alzan la voz, se rodean de seguridad y se encierran, pero en realidad ustedes ya estaban encerrados en sus propios egos, en su propia prepotencia y sobre todo en su propia creencia de superioridad.

Son capaces de dar la vuelta a cualquier situación, pero solo con falsedades, manipulaciones, chantajes y corrupción, porque siempre encontrarán a una persona que se deje manipular, que permita que lo compre.

No se percatan que son los más incultos, los más ignorantes. Todo lo que han hallado, lo que dicen que inventan, en un alto porcentaje, es por casualidad, no por observación, por intuición y no son capaces de reconocer su absoluta ignorancia.

Son una plaga que oculta el progreso si no les aporta poder, cuando el verdadero poder, radica en la gran mayoría del pueblo que a pesar de su desacuerdo, ese pueblo es el que les da para comer, comprar sus lujosas casas, sus autos de lujo, el ingreso de sus hijos a los mejores colegios, mientras ustedes con sus títulos universitarios continúan despreciando a ese pueblo, a esa clase social. Esa clase social que, mientras que ustedes dicen que se ilustran en la universidad, ellos se desloman trabajando.

Se revalorizan con la excusa de que tienen años de universidad, sentados y copiando lo que otras personas, sí estudiaron, sí experimentaron, sí observaron.

Ustedes no tienen por qué ganar más que otro trabajador, porque en realidad ustedes no se merecen esa revalorización.

En realidad me gustaría saber cuál es su verdadero valor, porque por mi parte su valor es la mitad de lo que dicen que valen.

Si se tiene que hacer una reforma laboral, esa es la reforma que se tendría que realizar.