Punto de no retorno

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Posted by Manuel Falque Armada on Thursday, April 27, 2017

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Pronto El Punto De No Retorno Para El Calentamiento Global

Los científicos están haciendo sonar la alarma: el mundo está a punto de cruzar un punto de no retorno y vivir en un modelo de efectos irreversibles del calentamiento global con las tendencias actuales de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El mundo está a punto de alcanzar un punto de inflexión que se convertirá en irreversible más caliente, en esta década es crucial para limitar y contener el calentamiento global, de acuerdo con lo que han advertido los científicos el lunes.

 

Las estimaciones varían, pero según los científicos las temperaturas mundiales podrían aumentar en 6 º C para el año 2100 si las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando sin control, según un artículo publicado en la revista Nature.

A medida que aumentan las emisiones, los científicos dicen que el mundo está a punto de llegar a un umbral más allá del cual los efectos sobre el clima global será irreversible, como el derretimiento de los casquetes polares o la desaparición de los bosques tropicales.

 

Si no nos aseguramos de que las curvas se invierten durante la década, vamos a superar los límites

 

“Esta es la década crítica. Si no nos aseguramos de que las curvas se invierten durante la década, vamos a sobrepasar los límites “, dijo Will Steffen, director del Instituto de Cambio Climático de la Universidad Nacional de Australia, hablando en una conferencia en Londres.

 

A pesar de esta urgencia, un nuevo tratado climático global que requiere de grandes contaminadores, como en todo el mundo los Estados Unidos y China para reducir las emisiones no se aprobará hasta el año 2015, y entrará en vigor en 2020.

 

“Estamos en un momento de gran cambio”, dijo Will Esteban. “Podemos limitar el aumento de la temperatura a dos grados, o superar el umbral más allá del cual el sistema pasa a un estado mucho más caliente.”

Para las capas de hielo, refrigeradores de gran tamaño que desaceleran el calentamiento global, el punto de no retorno probablemente ya ha sido superado, de acuerdo con Will Steffen.

 

La zona de hielo del oeste antártico ha disminuido en la última década y la capa de hielo de Groenlandia ha perdido alrededor de 200 km3 por año desde la década de 1990.

 

La mayoría de las estimaciones del cambio climático están de acuerdo con que la selva amazónica se tornarán más secas mientras el planeta se calienta. La muerte masiva de árboles debido a la sequía sugiere que el bosque se encuentra al borde de un punto de inflexión, y se detendrá en breve de absorber las emisiones.

 

Según el científico son cerca de 1, 6 millones de toneladas de dióxido de carbono en 2005 las que fueron emitidas por la selva, y 2.2 toneladas de millones de toneladas en 2010, la compensación de una década de actividad de sumideros de carbono.

 

 

Uno de los umbrales más inquietantes y desconocidos es el permafrost siberiano, que almacena carbono congelado en el suelo, lejos de la atmósfera.

 

“Hay cerca de 1600 millones de toneladas de dióxido de carbono en el mismo, el doble del monto acumulado en la atmósfera hoy en día-y las altas latitudes del norte están teniendo los cambios de temperatura más elevados del planeta”, ha dijo.

 

En el peor de los casos, de 30 a 63 millones de toneladas de carbono por año sería lanzado en 2040, aumentando a 232 a 380 millones de toneladas para el año 2100. Se estima que el consumo de combustibles fósiles es responsable de 10 mil millones de las emisiones de dióxido de carbono cada año ahora.

 

El aumento de CO2 en la atmósfera también acidifica los océanos. En los últimos 200 años, la acidificación de los océanos se produjo a un ritmo sin precedentes desde por lo menos 60 millones de años, de acuerdo con Carol Turley, del Laboratorio Marino de Plymouth.

 

Esto amenaza el desarrollo de los arrecifes de coral y podría conducir a la extinción de algunas especies por varias décadas, y un aumento de los depredadores.

 

Mientras que los líderes científicos, los problemas políticos y ambientales se están reuniendo para una conferencia en Londres sobre el tema, las opiniones difieren en cuanto a las acciones a tomar por el final de la década.

 

El Profesor de la London School of Economics, Anthony Giddens, cree que es positivo para centrarse en la industria de combustibles fósiles, para favorecer el desarrollo de las energías renovables.

 

 

Lunes 02 de Abril de 2012

Fuente: NATURE

1. EL Protocolo de Kyoto

La medición de las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera y de otros gases causantes del efecto invernadero, sólo comenzó a llevarse a cabo sistemáticamente después de la Segunda Guerra Mundial. Pero no fue sino hasta la década de los noventa cuando la preocupación internacional por el calentamiento y las perturbaciones del clima condujo a la adopción de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se promulgó en Nueva York el 9 de mayo de 1992 y entró en vigor el 21 de marzo de 1994.

Poco después, en 1997, los gobiernos acordaron ampliar esta Convención mediante la suscripción del llamado Protocolo de Kyoto, el cual entró en vigor en febrero de 2005 una vez cumplida la condición de que al menos 55 naciones responsables de la emisión del 55% de los gases de efecto invernadero accedieran a firmarlo. El objetivo principal del Protocolo de Kyoto fue alcanzar una reducción del 5,2% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero sobre los niveles de 1990 para el período 2008-2012. Hasta el presente, este protocolo es el único instrumento legal internacional disponible para hacer frente al cambio climático y minimizar sus impactos. Para lograr este propósito, establece un conjunto de prescripciones a fin de obligar a los países industrializados a reducir las emisiones de los seis principales gases de efecto invernadero generados por las actividades humanas: dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales fluorados: hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6).

Entre las metas iniciales del Protocolo estuvieron el compromiso de la Unión Europea de reducir el 8% de sus emisiones, Estados Unidos el 7% y Japón el 6%. Para otros países como Nueva Zelanda, Rusia o Ucrania la meta establecida fue la estabilización de sus emisiones. Y a un tercer grupo se les concedió, en virtud de su menor impacto contaminante, la posibilidad de incrementarlas, como Noruega (en un 1%) y Australia (en un 8%).

El gobierno de Estados Unidos inicialmente firmó el acuerdo pero tanto la administración de Bill Clinton como la de George W. Bush se negaron a ratificarlo, por lo que su adhesión sólo fue simbólica hasta el año 2002, cuando el presidente Bush tomó la decisión de retirarse del protocolo, tras considerarlo como “fuertemente contrario” a la economía de los Estados Unidos (Bush rechaza el Protocolo de Kyoto, 2002).

Por otra parte, los representantes de diversos países exigieron una mayor flexibilidad para el cumplimiento de sus objetivos. En atención a este reclamo, se decidió introducir en el Protocolo una serie de estrategias suplementarias de la disminución de emisiones, entre las cuales está el llamado “Comercio de Emisiones”, que permite a las naciones más contaminantes comprar excedentes de CO2 a aquellos países que hayan sobrepasado sus metas de reducción.

Otra de las disposiciones es el “Mecanismo para un Desarrollo Limpio” (MDL), que consiste en la transferencia de tecnologías limpias de los países industrializados a los países en desarrollo, mediante la inversión pública o privada en proyectos de reducción de emisiones o ampliación de los llamados “sumideros”. Los sumideros son extensiones de bosques desarrolladas mediante actividades de forestación, reforestación, usos de la tierra, cambios en el uso de la tierra y selvicultura que cumplen la función de extraer y almacenar, por medios biológicos, el dióxido de carbono atmosférico.

El tercer recurso suplementario es la Aplicación Conjunta (AC), un programa de inversión acordado entre países industrializados para la ejecución de proyectos de reducción de emisiones o desarrollo de sumideros, con la peculiaridad de que el país inversor obtiene certificados de reducción de emisiones a un precio menor al establecido dentro de su mercado interno, y el país receptor se ve beneficiado por la inversión y la tecnología (Otros mecanismos de Kyoto, 2008).

Todos estos mecanismos han sido cuestionados por servir en la práctica como válvulas de escape para aquellos países interesados en librarse del impacto económico de la reducción de emisiones en sus industrias nacionales.

En la última cumbre mundial sobre cambio climático celebrada en Bali en diciembre de 2007, se debatió acerca de la necesidad de establecer nuevas metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, en vista de la pronta expiración del Protocolo de Kyoto en 2012. Ante la evidencia de que las medidas acordadas en 1997 resultaron infructuosas, la Unión Europea propuso incrementar los recortes entre un 25 y un 40% para el año 2020, una moción a la que se opusieron con fuerza Estados Unidos, Canadá y Japón. Tras un enconado debate, finalmente se acordó no establecer objetivos cuantificados para la limitación de las emisiones y se propuso postergar las negociaciones hasta 2009, en espera de que las próximas elecciones presidenciales de los Estados Unidos produzcan un cambio en la línea dura mantenida hasta el presente por el gobierno de ese país (Bali: EE. UU. se suma al consenso, 2007).

2. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático

En la actualidad, la principal fuente de información y asesoría científica sobre el cambio climático es el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), creado en 1988 bajo el auspicio de la Organización Mundial de Meteorología (WMO) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP). El IPCC está conformado por representantes de los Estados miembros de estos dos organismos y por un amplio número de destacados integrantes de la comunidad científica internacional. Su función no es llevar a cabo investigaciones acerca del comportamiento del clima, sino evaluar sistemática y objetivamente los resultados de los últimos reportes científicos, técnicos y socioeconómicos producidos en todo el mundo sobre el cambio climático, sus impactos observados y previstos y las medidas de adaptación y mitigación recomendables para encarar este fenómeno.

Operativamente, el IPCC está dividido en tres Grupos de Trabajo.

El primero de ellos es el encargado de revisar la más actualizada información científica sobre el tema. El segundo analiza los impactos y procesos de adaptación frente a las modificaciones del clima, y el tercero estudia las políticas a seguir para enfrentar el problema.

El Primer Informe de Evaluación del IPCC fue publicado en 1990, y sirvió de base para la negociación del Convenio Marco de la ONU sobre Cambio Climático, promulgado en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992. El Segundo Informe fue publicado en 1995, y su conclusión más relevante fue que “el conjunto de las evidencias sugiere una influencia humana discernible sobre el clima global”. La información suministrada por este segundo reporte fue decisiva para la negociación del Protocolo de Kyoto en 1997. El Tercer Informe de Evaluación fue presentado en septiembre de 2001, durante una sesión plenaria del IPCC celebrada en Londres (IPCC, 2004). El Cuarto Informe fue hecho público en 2007.

Por tratarse del más reciente, examinaremos seguidamente los principales diagnósticos y previsiones ofrecidos en el Cuarto Reporte, el cual señala que, según los últimos datos disponibles, la concentración atmosférica global de CO2 se ha incrementado desde unas 280 ppm antes de la Revolución Industrial hasta cerca de 379 ppm en 2005. La tasa de crecimiento anual de la concentración de CO2 ha sido incluso más elevada durante los últimos diez años (con un promedio de 1,9 ppm por año entre 1995 y 2005), de lo que había sido antes de que comenzaran a efectuarse las mediciones atmosféricas directas y continuas (con un promedio de 1,4 ppm por año entre 1960 y 2005), si bien es cierto que suelen presentarse variaciones anómalas en las tasas de crecimiento de un año a otro. La concentración global de CH4 se ha más que duplicado desde un valor pre-industrial aproximado de 0,7 ppm hasta 1,7 ppm a principios de la última década del siglo pasado. Y por si fuera poco, la concentración atmosférica de N2O también ha aumentado desde 0,27 ppm antes de la Revolución Industrial, a un valor cercano a las 0,32 ppm en 2005.

Paralelamente a este incremento acelerado de los gases de efecto invernadero vertidos en la atmósfera por la industria, la agricultura, la deforestación, los medios de transporte y otras actividades humanas, el calentamiento del clima terrestre es cada vez más notorio, como se desprende de la observación del aumento de los promedios globales de la temperatura del aire y los océanos, la disminución progresiva de las capas de hielo y de nieve y el ascenso del nivel del mar.

En la escala del tiempo geológico, puede apreciarse una correlación positiva entre los niveles de concentración de dióxido de carbono en la atmósfera y la temperatura promedio de la superficie terrestre. La peculiaridad de la situación actual es que la actividad industrial de los últimos doscientos años ha provocado un incremento inédito en las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, cuyo impacto sobre los procesos de autorregulación del clima todavía está por verse. En el Gráfico Nº 1 se puede apreciar a simple vista la correlación existente entre las dos variables mencionadas y el inusitado aumento ocurrido en el último siglo, tanto de la temperatura global como de la concentración de CO2.

Fuente:http://erevistas.saber.ula.ve/index.php/humaniadelsur/article/view/5178/4986

Desde el 2013, año que realicé la patente, he hablado con Embajadores en Uruguay, con el Ministerio de Industria Energía y Minas, con diferentes políticos uruguayos, con UTE y ahora con ustedes.

Son casi 4 años de conversaciones insulsas que me hacen sentir como una falsa moneda, que de mano en mano va y ninguno se la queda, cuando el tema es mucho más grave y delicado.

Tornados en Flores, Fray Bentos, vientos huracanados, sequias prolongadas, inundaciones y todo el mundo pasando la pelota de un lugar a otro, sin fijarse el grave estado que tanto la Nación como el Planeta está pasando.

Solo pido una ayuda para probar si podemos parar esta grave situación que afectará en una trágica situación para nuestros hijos y nietos.

Muchas gracias por perder su tiempo leyendo todo esto y por su interés por y para sus hijos y nietos.

Lic. Manuel Falque Armada