Una mini central hidroeléctrica amigable con el medio ambiente

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Si tomamos al pie de la letra todo lo que se explica en este artículo, podremos notar que una mini hidroeléctrica marítima no difiere en nada de la mini hidroeléctrica fluvial.

El mar es ese gran lago que se precisa.

El caudal forzado se emplea con la bajada de las cañerías hasta la sala de turbinado, que no es necesario tenerlo en la superficie y subir el agua hasta ciertas alturas, para después dejarla caer y hacer su función.

Hacer ese trabajo de subir el agua para después dejarla caer es una pérdida de tiempo y energía.

Argentina, al igual que otras naciones como muchos kilómetros de costa podría estar hace tres años produciendo electricidad.

Tanta electricidad como producción de CO2 y estarían cobrando por ser naciones limpias.

Hagan números y verán si es rentable mi sistema.

Una mini central hidroeléctrica amigable con el medio ambiente

Rodrigo Herrera Vegas PARA LA NACION VIERNES 20 DE ENERO DE 2012 • 17:13

Una represa hidroeléctrica suele ser algo descomunal, y para funcionar bien necesita de una especie de enorme “batería”: de cierta forma, el embalse cumple esa función, ya que acumula energía a base de cortarle el paso a un río caudaloso para formar grandes lagos.

Este tipo de energía es renovable, pero no es amigable con el medio ambiente dado que suele destrozar los ecosistemas que quedan debajo de esos lagos artificiales, llegando a extinguir especies enteras. Pero, existe otro tipo de modalidad para aprovechar esta tecnología sin ser agresivo con el entorno: la minihidro o pequeños aprovechamientos hidroeléctricos.

Una minihidro es una central hidroeléctrica de pequeña escala que puede servir como fuente de energía tanto para una pequeña vivienda como a un poblado, o incluso para ser parte de la red eléctrica. Al ser de una escala menor, este tipo de aprovechamientos no requieren de estudios técnicos complejos, ni grandes inversiones de capitales, o estudios ambientales exhaustivos. Se pueden iniciar y completar en un período corto. Basta encontrar un río que pueda movilizar un rotor, y ya tenemos minihidro.

Mini hidro en Argentina

Aquí en Argentina, los pequeños proyectos hidroeléctricos son la energía renovable más antigua, con instalaciones que datan de 1911 todavía en funcionamiento. Según el estudio Estado de la industria argentina de energías renovables , editado y publicado por la revista Clean Energy, Argentina cuenta con 520 MW de potencia de mini hidro, si bien algunas plantas no están operativas en la actualidad y otras están en proceso de construcción.

A la cabeza está la provincia de Córdoba, que representa un 40 por ciento del total mencionado. Le siguen Mendoza, Tucumán y Jujuy. Si bien es mucho lo que tenemos instalado en el país, los recursos para seguir creciendo en mini hidro son enormes. Según expertos, fácilmente se podría llegar a 1000 MW, y probablemente a 2000 MV.

Generalmente un proyecto de esta categoría no suele superar los 30 MW de potencia, y muchas veces son menores. De los 37 mini hidro que hay en el país, 19 son de menos de 10 MW de potencia, y apenas dos llegan a los 30 de máxima. El más antiguo está en Córdoba, en La Calera, y genera 5 MW desde 1911.

Este tipo de energía renovable es una tecnología que puede adaptarse desde el uso residencial al pequeño embalse que puede alimentar a un pueblo entero, o inyectar electricidad en la red pública.

Los mini hidro residenciales se ven mucho en comunidades aisladas de la Cordillera de los Andes. Los pobladores locales aprovechan los arroyos que bajan de la montaña para generar electricidad en su hogar, y a veces hasta en sus pequeños emprendimientos económicos, como ser cabañas o campings. Alcanzo con colocar una pequeña turbina hidroeléctrica en un desvío del arroyo, que ya se tiene electricidad constante simplemente valiéndose del movimiento del agua que baja hacia los lagos o ríos.

Otros mini hidro son más grandes, y necesitan de la fuerza de ríos más que arroyos, y escalando se llega a las mini hidro de mayor tamaño, que ya se valen de pequeños embalses. Estas últimas ya sí necesitan de estudios medio ambientales, dado que por más pequeña que sea la represa, causa un impacto en el ecosistema local, al frenar el avance del río e inundar las zonas aledañas.

Se suelen utilizar turbinas del tipo Francis aquí en el país, que son turbomáquinas movilizadas por la fuerza del agua, y pueden servir para un rango amplio de caudales de arroyos y ríos, y para saltos que van desde los pocos metros a más de cien. Este tipo de turbinas son las más elegidas porque alcanzan casi un 90 por ciento de eficiencia en transformar la fuerza del agua en electricidad. Inventadas por James Francis en 1848, hoy en día siguen siendo las más eficientes del mercado.

Se trata de una turbina a reacción en la cuál el agua cambia de presión mientras se mueve a través de ella, entregando su energía. Se suele colocar entre la fuente de agua con fuerte presión y la salida del agua con baja presión, que suele ser en la base de un dique. Los rotores pueden tener de entre 1 y 10 metros, dependiendo del tamaño del aprovechamiento hidroeléctrico.

En Argentina, los costos de instalación no difieren de los del resto del mundo. Rondan los 2500 a 4000 dólares por kW instalado y por lo tanto es dificil de entender por qué no proliferan estas instalaciones. Por ahora no atrae inversiones a pesar de ser económico, y de que abundan en el país sitios para utilizarla. Es una más de las energías renovables de las que el país cuenta con recursos en cantidad, similar a lo que ocurre con la eólica, geotérmica y oceánica.

http://www.lanacion.com.ar/1442087-una-central-hidroelectrica-personal-y-amigable-con-el-medio-ambiente

Rodrigo Herrera Vegas es co-fundador de sustentator.com