Reflexión universitaria

Ayer escribía o hacía mención a los Diplomados.

Tengo que rectificar y lo voy a hacer con egoísmo personal, puesto que yo soy diplomado y no con un diploma, sino con varios.

Diré; aunque no les guste a muchos, que muchos sean los que desconfiamos de los Universitarios, de la rama que sea. Se ha prostituido tanto la Universidad que lo que ha fomentado es que cuando se ve un título universitario, pensemos que es un título comprado.

Un universitario profesor, un día hablando de la educación que se imparte en las universidades me dijo: “En la Universidad no enseñamos educación, la educación, cada uno la tiene que aprender en su casa”.

Por lo tanto, los maleducados universitarios, son mal educados desde su casa, los prepotentes, arrogantes y orgullosos universitarios que actúan de esa forma, son así desde su casa, desde la creencia de que al ser universitarios ya son mucho más que nada, no desde la universidad, no desde el intelecto universitario.

Por lo tanto, los títulos universitarios que se compran, los compran los millonarios. Los pobres, mingas van a poder comprar ningún título universitario. Bueno, al parecer en Cuba por ciento cincuenta dólares, puedes comprar el título y supongo que hasta la certificación de asistencias a clase.

¿Saben lo que no comprarán nunca?

Mi dignidad, mi personalidad, mi intelecto, mi raciocinio.

Cuando estoy errado y se me demuestra, doy mi brazo a torcer y reconozco mi error. ¡Claro! Yo soy inculto, ustedes son Ingenieros Universitarios y no pueden hacer eso.

Ustedes le pueden dar la vuelta a mi sistema. Buscar la manera de copiarlo y quedarse tan tranquilos.

¡Pues bien! Háganlo. Yo los miraré pávido, lleno de ira y ustedes ante eso, podrán decir muchas cosas de mi persona. No van a decir nada, porque su prepotencia les impide rebajarse y contestar a una mierda como yo.

Su orgullo les impide doblarse para atarse los cordones de los zapatos. ¡Miren ustedes que mi orgullo también me impide lo mismo! “Yo no me arrodillo, ni me doblo ante nadie, ni para atarme los cordones de los zapatos. Por eso compro zapatos sin cordones.”

Personalmente y posiblemente que sea por mi nacimiento en el País Vasco, por mi entorno de amistades o de mi formación académica. Lo que sí es, es que lo que no sé, lo aprendo; lo que no tengo y quiero, lo consigo y lo que no quiero, lo repudio.

Por su prepotencia, estamos perdiendo tiempo para solucionar el problema que se avecina, al ponerse ustedes de esa forma, yo me pongo de la misma forma y manera. Prefiero ver cómo el cambio climático hace su trabajo, que darles a ustedes nada gratis. No les doy ni el saludo gratis.

Es de necios no reconocer lo que se ve y lo que todo el mundo puede ver es que la naturaleza, por el motivo o las circunstancias que fueren, la naturaleza está cambiando.

Temperaturas extremas, inundaciones inhabituales, terremotos extremos, intensidades de vientos inusuales. Todo este conjunto de situaciones son palpables y ustedes solo hablan y hablan, crean planes que ni ponen en marcha, hacen promesas que difícilmente van a cumplir, no pinta nada bien la situación para muchas familias que por su condición económica tienen que vivir en zonas con alto riesgo climático. Ustedes solo piensan en ustedes mismos, no piensan ni en sus descendientes, ¿cómo podemos creerles entonces?

Para beneficiarse ustedes, eliminan todo lo que les estorba, costa, bosques, valles, fauna marina, fauna terrestre, fauna aérea; todo eso no les dan ganancias.

No tienen ni valores de honor, sinceridad, ética, ni moral. Solo manipulan, engañan y el resto claudica.

Hoy en día, ustedes resaltan que la clase baja no tiene valores, que no respetan sus propiedades, pero, ¿qué valores tienen ustedes, que respeto tienen ustedes por los que creen inferiores?

Cuando son tratados de la misma forma que ustedes tratan al resto, alzan la voz, se rodean de seguridad y se encierran, pero en realidad ustedes ya estaban encerrados en sus propios egos, en su propia prepotencia y sobre todo en su propia creencia de superioridad.

Son capaces de dar la vuelta a cualquier situación, pero solo con falsedades, manipulaciones, chantajes y corrupción, porque siempre encontrarán a una persona que se deje manipular, que permita que lo compre.

No se percatan que son los más incultos, los más ignorantes. Todo lo que han hallado, lo que dicen que inventan, en un alto porcentaje, es por casualidad, no por observación, por intuición y no son capaces de reconocer su absoluta ignorancia.

Son una plaga que oculta el progreso si no les aporta poder, cuando el verdadero poder, radica en la gran mayoría del pueblo que a pesar de su desacuerdo, ese pueblo es el que les da para comer, comprar sus lujosas casas, sus autos de lujo, el ingreso de sus hijos a los mejores colegios, mientras ustedes con sus títulos universitarios continúan despreciando a ese pueblo, a esa clase social. Esa clase social que, mientras que ustedes dicen que se ilustran en la universidad, ellos se desloman trabajando.

Se revalorizan con la excusa de que tienen años de universidad, sentados y copiando lo que otras personas, sí estudiaron, sí experimentaron, sí observaron.

Ustedes no tienen por qué ganar más que otro trabajador, porque en realidad ustedes no se merecen esa revalorización.

En realidad me gustaría saber cuál es su verdadero valor, porque por mi parte su valor es la mitad de lo que dicen que valen.

Si se tiene que hacer una reforma laboral, esa es la reforma que se tendría que realizar.